Preparativos para mi funeral. The Last Bluesman Gone.

No. No pienso morirme por estos días. Pero al escuchar esta canción (mejor con audífonos) no puedo dejar de pensar en que todos somos un poco mas pobres cuando un músico, un artista, un escritor, alguien brillante se va. Y que todos nos iremos.

La traducción es mía; voy a dejar bluesman como músico del blues en vez de blusero y voy a interpretar “gone” como “muerto” o “ido”, depende. Se entiende igual. Con ustedes, Anthony Gomes, “The Last Bluesman Gone”, del álbum “Up to Zero”:

¿Qué vamos a hacer cuando el último bluesman se haya ido ?

¿Quién va a cantar la verdad?

¿Quién va a llevar la carga?

¿Quién va a curar al mundo con su canto?

Cuando el último bluesman se haya ido…

Big Jack se fue…..Muerto

Fuzz se fue….Muerto

Koko se fue….Muerta

Pinetop se fue….Muerto

Gary Moore se fue….Muerto

Big Eyes se fue….Muerto

Honeyboy se fue….Muerto

Todos muertos. Todos se han ido.

Hubert Sumlin se fue….Muerto

Etta se fue….Muerta

Miss Etta James se fue…Muerta.

Todos se han ido.”

Y, en efecto, ¿qué haremos?

Ahora, un poco de los detalles que me imagino para mi funeral.

Es después de la ceremonia, ya en el cementerio. Debe haber neblina. De pronto, sin saber muy bien como, al lado del ataúd hay un tipo vestido de etiqueta tocando una guitarra, esta canción. Junto a él hay tres negras con traje muy ajustado y con aire de panteras, haciendo los coros. Me faltó decir que el guitarrista también es negro. Nadie habla ni respira mientras cantan.

Al terminar la canción, el negro – el Barón du Samedi del vudú haitiano – se levanta, se tercia la guitarra al hombro, se saca el sombrero y deja sobre el féretro unas patas de gallo y una cresta roja, aún sangrantes. Sus acompañantes lo siguen y cada una saluda con la cabeza al ataúd al tiempo que le dan dos breves golpes con la palma de la mano. En medio de la desbandada general, cura incluido, el negro se acerca a mi hijo, que es el único que ha mantenido la calma y sigue en su sitio. Con el el sombrero contra el pecho, el Barón lo saluda respetuosamente con una venia y se pierde junto a las negras entre la niebla.

 

All gone.

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Seis de Mayo, fiesta de San Jorge. Ederlezi.

Ayer fue seis de mayo. Para el pueblo gitano es la celebración del Ederlezi, la fiesta de la primavera y que conmemora a San Jorge en el calendario gregoriano.
San Jorge, el santo que combatió al dragón, el invierno, y que con su muerte libera a la primavera, los manantiales vuelven a fluir y pueblo romaní puede volver a los caminos y seguir su viaje…

Hace un tiempo escribí algo sobre la relación de mi familia con los gitanos; además, a propósito de esta historia, mi padre me contó ayer que en sus tiempos de estudiante de Medicina (mas o menos entre mediados de los años 50 y 60) allá en San Fabián de Alico salvó de una bronconeumonia severa a Santiago California, uno de los nietos del Rey de los Gitanos. Ahora, además, el abuelo de mi hijo se llama Jorge. Me queda claro que en esta fecha todos somos un poco gitanos que pueden ir libres…

 

Ederlezi, en la versión de Goran Bregovic, del álbum “Tiempo de Gitanos”, que es mejor escucharlo con audífonos:

Sa me amala oro khelena
Oro khelena, dive kerena
Sa o roma daje
Sa o roma babo babo
Sa o roma o daje
Sa o roma babo babo
Ederlezi, Ederlezi
Sa o roma daje

Sa o roma babo, e bakren chinen
A me, chorro, dural beshava
Romano dive, amaro dive
Amaro dive, Ederlezi

E devado babo, amenge bakro
Sa o roma babo, e bakren chinen
Sa o roma babo babo
Sa o roma o daje
Sa o roma babo babo
Ederlezi, Ederlezi
Sa o roma daje”

y la traducción al castellano, de la Wikipedia, en que todo el pueblo celebra la fiesta y sacrifican corderos. Pero yo soy pobre y no puedo celebrar. Y alguien nos regala un cordero:

“Todos mis amigos bailan el oro
Bailando el oro celebran el día
Todos los rom, madrecita
Todos los rom, padre, padre
Todos los rom, oh madrecita
Todos los rom, padre, padre
Ederlezi, Ederlezi
Todos los rom, madrecita

Todo rom, padre, sacrifica corderos
Pero yo, pobre, me siento solo
Un día romaní, nuestro día
Nuestro día, Ederlezi

Nos ofrecen, Padre, un cordero
Todo rom, padre, sacrifica corderos
Todos los rom, padre, padre
Todos los rom, oh madrecita
Todos los rom, padre, padre
Ederlezi, Ederlezi
Todos los rom, madrecita”

 

 

 

 


Caminando con Dinosaurios. Crónica de Viaje: Volcán Llaima y lago Conguillío

“Los dinosaurios se extinguieron,

pero un buen día van a volver…

Los pajaritos van a crecer

y volverán a ser dinosaurios.

Y ese día esperaremos,

aunque demoremos unos millones de años”

(Blues de la Evolución, José Tomás y yo, hace unos meses)

En 1999 el Discovery Channel transmitió la serie de la BBC “Walking with Dinosaurs”; recuerdo haberme quedado enganchado cada noche con cada capítulo, los que grabé en VHS.

Creo que fue al año siguiente cuando en una pequeña librería en Providencia encontré por casualidad el libro. Recuerdo que costaba $ 45.000, unos USD$ 85. En esa época yo andaba muy mal económicamente y por entonces ni siquiera podía adivinar el salto que daría en el trabajo en un futuro cercano y que me permitió afirmarme. En fin, eso no es lo importante. Lo importante es que, haciendo de tripas corazón, compré el libro con las últimas reservas de mi línea de crédito, pensando en compartirlo en el futuro con un hijo que aún no tenía.

Mas adelante, efectivamente “Caminando con Dinosaurios” se convertiría en uno de los libros de cabecera de José Tomás, aún sin saber leer. Y después , a través de Amazon, compré los DVD de la serie completa: Walking with Dinosaurs, Walking with Monsters y los spin offs The Ballad of Big Al, Land of Giants, The Giant Claw y Sea Monsters, que son uno de sus programas favoritos.

Toda lo anterior es para llegar a contar que el último capítulo de Walking with Dinosaurs, ambientado al final del período Cretácico, la época de la extinción masiva hace 65 millones de años, fue filmado en el Parque Nacional Conguillío, en los faldeos del volcán Llaima. Al recorrer entre sus majestuosas araucarias y bosque nativo, es imposible no poblarlo con la imaginación con esos gigantescos y maravillosos animales:

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Al entrar al parque uno se encuentra con la pequeña laguna Captrén:

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…y después de unos kilómetros de camino de ripio con muchas subidas y bajadas – y con varios vehículos en problemas – uno llega a la zona del lago Conguillío que la CONAF tiene habilitado como mirador, zona de baño y camping:

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Llegamos al parque con una pequeña llovizna, hacía un poco de frío, pero igual nos bañamos. Al salir de la zona de camping para emprender el camino de regreso nos encontramos con un cartel que decía “Camino en mal estado. Vehículos sin tracción se sugiere regreso por Melipeuco por China Muerta”. Nuestro vehículo, un Chevrolet Optra, no tiene doble tracción; por otra parte, seguir a Melipeuco nos significaba unos 40 kms por el camino de la Reserva Nacional China Muerta; de ahí, seguir a Cunco (otros 20  km), enganchar con la Ruta 5 Sur en Padre Las Casas al sur de Temuco (50 km), subir hacia el norte hasta Victoria (60 km) y de ahí seguir hasta Curacautín al este (50 km) y al hotel en Malalcahuello (otros 30 km). Total aproximado, 250 kilómetros, siendo las seis de la tarde, con lluvia. Cero posibilidad, por lo que hicimos el camino de regreso a lo que resultara. El Chevrolet se portó como verdadero gato de monte, por lo que llegamos a la salida poco antes de un aguacero monumental, con sol, de los que nunca antes había visto:

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Como bonus track a este pequeño post de geografía y viaje, un fragmento de la BBC con estos paisajes:

Y como bonus track dos, una fugaz aparición de un rápido reptil cazador de los que aparecen en la toma en la laguna Captrén:

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Robert Johnson : el Diablo siempre cobra lo que es suyo…

– “¿Quién es el que toca?” – preguntó Keith Richards
– “El que canta y toca la guitarra es Robert Johnson”, respondió su amigo
– “Ya lo sé,…pero, ¿quién es el que toca la otra guitarra…?”
Dicen que le sucedió a Keith Richards en 1966 al escuchar por primera vez un disco de Robert Johnson, el hombre que hizo pacto con el demonio una noche en el cruce de caminos. Ofreció su alma a cambio de convertirse en el mejor guitarrista de blues que haya existido.
Nacido tal vez en 1911, hijo de madre separada y vuelta a casar – prostituta según algunas fuentes – abandonó el colegio desde muy niño, quedó viudo desde muy joven y se dedicó a la vagancia y a acompañar a los músicos de blues mayores y más experimentados en sus giras por los pueblos del Delta del Mississippi, probablemente como niño de los mandados.
En fin, parece que el ambiente de los bares y los músicos lo sedujo y quiso dedicarse al blues. Pero, era definitivamente negado para la música y se ganó las burlas de los verdaderos profesionales.
Desapareció de circulación un año – otros dicen que tres – pero volvió convertido en un guitarrista de excepción.
Algunos dicen que estuvo fuera mientras estuvo nuevamente casado, con una mujer mayor que lo mantuvo y por eso tuvo mucho tiempo para practicar hasta depurar su técnica. La leyenda dice que el Diablo le dio la habilidad a cambio de su alma, pacto realizado durante la noche en el cruce de las autopistas 41 y 69 en Clarksdale, Mississippi.

La fama lo llevó pronto a largas giras por el sur del país y a realizar dos sesiones de grabación en estudio (San Antonio, Texas, 23 al 27 de noviembre de 1936 y Dallas, Texas, 19 y 20 de junio de 1937) en que dejó 29 canciones en 42 grabaciones.
El dinero, el alcohol, las mujeres y la noche complementaron su fama de guitarrista y cantante y de tener pacto con el diablo. Dicen que a veces tocaba de espaldas al público, que desaparecía misteriosamente después de las presentaciones. Que hizo sus grabaciones en el estudio dando la espalda y frente a una esquina del muro, utilizando una vieja guitarra Gibson rota.
Su fama, el brillo de su talento, personalidad esquiva y encanto con las mujeres duraron ocho años. Es dudosa la fecha de su muerte: 13 de Agosto de 1938, en Greenwood, Carolina del Sur. Murió joven, 27 años, y también hay varias versiones. Apuñalado en una pelea, por una enfermedad venérea o por una neumonía. O, consecuente con su leyenda, envenenado por un marido celoso: un dueño de cantina que puso estricnina en la botella de whisky que le llevaron abierta…en alguna parte leí que “…antes de morir lo vieron cuatro días caminando en cuatro patas y aullando como un perro en su habitación…”. Tal vez, a los ocho años del pacto el Diablo vino a cobrar su precio.
Sea como sea, dejó 29 canciones, dos fotos y un legado que se convirtió en la base de lo que hoy conocemos como el blues moderno y el rock.

Y, en sus propias palabras, …”Early in the morning, when you knock at my door / early in the mornig, when you knock at my door / I said Hello Satan / I believe it’s time to go…”

Los dejo con su biografía en wikipedia y un breve e imperdible video con Crossroads: su propia versión de lo que pasó en el cruce de caminos, en este link : Open Culture.

Este es otro link a su video, en Newness:

http://www.nowness.com/day/2011/5/4/1439/robert-johnson-devilish-detail