Marco Polo. Fiesta de San Lorenzo de Tarapacá, Chile.

Sin duda que hay cosas más sabrosas, o mas contudentes, o platos más refinados. Pero una buena porción de tallarines o spaghettis o fideos, con salsa de tomates y trozos de carne es irresistible. A veces, al almuerzo le contamos a José Tomás sobre el origen de los alimentos: algunos relatos dicen que la pasta llegó a Italia desde la lejana China, traída por Marco Polo al volver de uno de sus viajes. Los tomates (*) también tuvieron un largo viaje, llevados a Europa por los españoles desde América del Sur, lo mismo que las paltas o el ají…

Hablamos de caravanas de camellos cruzando el desierto, pequeñas carabelas sorteando tempestades, hombres valientes que salían a ampliar el mundo conocido y volvían a sus familias y ciudades diez, quince, veinte años mas tarde. O no volvían. En fin, hablamos sobre las cosas que encienden chispas detrás de los ojos de un niño de siete años.

Los domingos Televisión Nacional TVN pasa uno de los mejores programas que se hacen en Chile, Frutos del País. El tema principal era mostrar la fiesta de San Lorenzo de Tarapacá, en el Norte Grande: se celebra en Agosto y es una de las fiestas religiosas más grandes de Chile. Al pequeño poblado de San Lorenzo, de menos de doscientos habitantes, llegan los feligreses del santo – el Lolo – , en su mayoría, descendientes de los habitantes de los poblados y campamentos mineros. Unas sesenta a setenta mil personas.

Uno de los sub capítulos del programa mostró el trabajo que se realiza en la Escuela Básica Bilingüe de Pachica, en que a los niños se les enseña su lengua nativa, el aymara, junto con el castellano. Este es un programa de trabajo desarrollado en conjunto con hablantes aymaras de la comunidad, destinado a preservar la memoria y la lengua originaria.

Pues bien, en esta sección aparecieron dos niños de siete, ocho años, en un taller de cocina junto a su profesora: iban a preparar una pizza, pero adaptada al Altiplano: base de pasta, salsa de tomate y cebolla, pero ahora añadimos queso de cabra y carne de llamo….

Que maravilla…Marco Polo estaría contento.

Las fotos y los créditos: las tres primeras son del facebook de Frutos del País; la cuarta foto es de la página Identidad y Futuro

10472782_840219325997176_5731980332030599648_n 10553688_840218005997308_7427335735234317327_o 10557226_840219225997186_6952818209975178661_n Fiesta de San Lorenzo de Tarapacá

Esta es también del facebook de Frutos del País, con los niños de la escuela de Pachica aprendiendo el telar ancestral aymara (no había fotos de la pizza altiplánica!):

10612829_840220285997080_2711979999888006606_nY, para cerrar, de Wikipedia, la iglesia de San Lorenzo en Venecia, donde se dice, está sepultado Marco Polo…

Iglesia de San Lorenzo, Venecia

Iglesia de San Lorenzo, Venecia

(*) hablando de tomates…ayer leí no recuerdo dónde, que buena parte de la economía de Ghana (creo) se basaba en exportar tomates con destino Italia. Hoy, Italia produce sus propios tomates…con mano de obra africana.

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El Triángulo de las Bermudas de Concepción


Concepción tiene un Triángulo de las Bermudas en pleno centro.  Son los lugares que todo penquista – por nacimiento o por adopción – tiene marcados en su ADN. Sus vértices están dispuestos para quedar a pasos de cualquiera que en un momento dado sufra “el bajón del hambre” o un simple antojo:

  • La Fuente Alemana, en O’Higgins esquina Rengo
  • El Llanquihue, en Caupolicán, entre Barros y Freire
  • El Rich, en Colo Colo, entre San Martín y O’Higgins

No es una parada a tomar un café con un trozo de pastel; lo dulce definitivamente no es su negocio. Es pasar a comer un completo o un Barros Luco en La Fuente Alemana, dos completos en el Llanquihue, o una hamburguesa en el Rich. Con una cerveza o shop, mejor todavía.

Son los espacios que los penquistas hemos compartido por mucho tiempo; son los lugares que uno guarda en la “memoria gustativa”: cuando niño pasábamos con mi mamá a comer completos, después de clases en la Universidad, antes de un matrimonio “para afirmar el estómago” y aguantar dignamente los tragos, para componer el cuerpo después una noche de alcohol. Cuando fuimos con la Yorky al colegio a la entrevista para la postulación de José Tomás, ¿donde pasamos a la salida?: al Rich. ¿Cuál fue el antojo que tuvo pocos días antes de saber que estaba embarazada?: comprar completos para llevar en el Llanquihue.

Es el espectáculo de los maestros y sus planchas preparando los sandwichs, las bandejas con los pedidos saliendo y la sensación de poner la mostaza, el ají y unas gotas de ketchup sobre la mayonesa entre el pan y la carne y el queso.

Podremos conversar de los completos del Dominó, los sandwichs de la Fuente Alemana de Santiago o las hamburguesas de no sé donde. Está bien; las he probado muchas veces y son espectaculares. Pero para un penquista, no es lo mismo, gracias.

Sólo puedo desear que se mantengan vivos por mucho tiempo más. Aún debo llevar a José Tomás a reconocer su identidad genética.