Los buenos muchachos…Homenaje a B.B. King

Fue hace unos días atrás. Ya estaba oscuro y venía saliendo de mis compras en la farmacia, acomodando los audífonos para seguir escuchando a B.B. King de vuelta a casa – “There is always one more time” – cuando escucho que del estacionamiento alguien dice

– Felipe!

Levanto la cabeza y veo una figura apenas nítida (es muy mala la iluminación de ese sector!). Soy re malo para recordar o identificar caras, pero el tono, la voz y la silueta se juntaron en la memoria: la Wacha!. Y, fracción de segundo después de escuchar mi nombre, respondo con seguridad absoluta:

– Marcelo.

La Wacha. Bautizado por sus padres como Washington Marcelo, salió de su colegio rebautizado por sus creativos compañeros como el Wacha. Entró a la Universidad para estudiar Ingeniería, donde se presentó como Marcelo y fue nuevamente renombrado, ahora como LA Wacha. Cosas de ingenieros, moviendo siempre alguna tuerca. La Wacha, el Wacha, Marcelo, sea como sea, la última vez que lo ví fue en la ceremonia de titulación de Ingeniería Civil de la generación 1986 – 1987. Esto fue en mil novecientos noventa y tres. Mejor queda en romano, por lo antiguo: MCMXCIII. A ver, al dosmiltres van diez, al dosmiltrece veinte y, la reserva al quince, ya está, como veintiuno veintidos años. Mas o menos.

Marcelo iba acompañado de su madre, “Mamá, ¿te acuerdas del Felipe? era de Industrial, iba para la casa para los cumpleaños”…

Los cumpleaños…95% hombres, los compañeros de ingeniería; 2% amigos o parientes del festejado, 1% mujeres (de ingeniería), 1% estudiantes de medicina u otros, 0% abogados. Cerveza, piscola, lomitos, completos…(el grito hacia la cocina de mi casa “traigan más completos, mierda!” fue del Washa, ahora que me acuerdo) y mas cerveza y mas piscola. El combustible del ingeniero.

Y la banda sonora de los cumpleaños…en 1989, para el cumpleaños del Marcelo, del Huaso o del Jose (ahora mi concuñado!) el soundtrack para el cántico de los buenos muchachos algo bebidos (nosotros) fue el Rattle and Hum de U2. Y una canción por encima de todas, la que aparece el gran B.B:

Que maravilla, todos a coro:

” love comes to town i’m gonna / jump that train
when love comes to town i’m gonna / catch that flame
maybe i was wrong to ever let you down
but i did what i did before love came to town”

Gracias, gran B.B…al recordar, aun tenemos blues


Six strings down. Un guitarrista cayó del cielo. Homenaje a Stevie Ray Vaughan.

Hoy leí la entrada sobre Stevie Ray Vaughan en el buenísimo blog “La Guitarra de las Musas”. Al comentar el post con Raúl, su autor, recordé que tiempo atrás había escrito un post sobre una de las canciones del álbum tributo a SRV. Lo busqué aquí en el blog, pero nada. Claro, la había puesto en facebook. En fin, es del año pasado, pero prefiero tenerla aquí.

El link original del video que puse en Facebook está inactivo por derechos. Éste también es muy bueno, pero la acción comienza en el minuto y 43 segudos; antes aparece Jimmie Vaughan y después Art Neville hablando de la canción.

Ya. Menos cháchara y vamos al blues.

 

 

 

Había escuchado la canción varias veces. Está en el disco tributo a Stevie Ray Vaughan, pero nunca le había puesto atención especial a la letra. Pero ayer escuché clarito “Voodoo Chile”, “…brother…”, “Muddy”…y me cayó la teja.
Es el homenaje que hizo Jimmy Vaughan a su hermano, muerto en un accidente aéreo en 1990. Es una verdadera oración para los músicos muertos, y no la podía dejar pasar (perdonen la traducción libre):

Era Alpine Valley,
en la mitad de la noche.
Seis cuerdas cayeron,
en un vuelo camino al cielo.
Llevaba su guitarra a la espalda, correa y uñeta
pero eso no detendría a los ángeles.
El cielo ha llamado
a otro blusero a casa.

Vió al Hijo del Vudú (*)
Tomándolo de la mano
“Te he estado esperando hermano,
bienvenido a la banda.
Buenos guitarristas,
cantantes celestiales,
Jesús, María y José
te han escuchado tocar”

El cielo ha llamado
a otro blusero a casa
El Señor ha llamado
a otro blusero a casa

Albert Collins está aquí
Muddy y Lighnin’ también
Albert King y Freddy
están tocando blues

T-Bone Walker, Guitar Slim,
Little Son Jackson
y Frankie Lee Sims,
el cielo ha llamado
a otro blusero a casa

Dios, han llamado
a otro blusero a casa…

Había escuchado la canción varias veces. Está en el disco tributo a Stevie Ray Vaughan, pero nunca le había puesto atención especial a la letra. Pero ayer escuché clarito “Voodoo Chile”, “…brother…”, “Muddy”…y me cayó la teja. Puede que ayer haya sido Santa Cecilia, patrona de la música…

 
(*) El Hijo del Vudú : Voodoo Chile : Jimmi Hendrix

 


Preparativos para mi funeral. The Last Bluesman Gone.

No. No pienso morirme por estos días. Pero al escuchar esta canción (mejor con audífonos) no puedo dejar de pensar en que todos somos un poco mas pobres cuando un músico, un artista, un escritor, alguien brillante se va. Y que todos nos iremos.

La traducción es mía; voy a dejar bluesman como músico del blues en vez de blusero y voy a interpretar “gone” como “muerto” o “ido”, depende. Se entiende igual. Con ustedes, Anthony Gomes, “The Last Bluesman Gone”, del álbum “Up to Zero”:

¿Qué vamos a hacer cuando el último bluesman se haya ido ?

¿Quién va a cantar la verdad?

¿Quién va a llevar la carga?

¿Quién va a curar al mundo con su canto?

Cuando el último bluesman se haya ido…

Big Jack se fue…..Muerto

Fuzz se fue….Muerto

Koko se fue….Muerta

Pinetop se fue….Muerto

Gary Moore se fue….Muerto

Big Eyes se fue….Muerto

Honeyboy se fue….Muerto

Todos muertos. Todos se han ido.

Hubert Sumlin se fue….Muerto

Etta se fue….Muerta

Miss Etta James se fue…Muerta.

Todos se han ido.”

Y, en efecto, ¿qué haremos?

Ahora, un poco de los detalles que me imagino para mi funeral.

Es después de la ceremonia, ya en el cementerio. Debe haber neblina. De pronto, sin saber muy bien como, al lado del ataúd hay un tipo vestido de etiqueta tocando una guitarra, esta canción. Junto a él hay tres negras con traje muy ajustado y con aire de panteras, haciendo los coros. Me faltó decir que el guitarrista también es negro. Nadie habla ni respira mientras cantan.

Al terminar la canción, el negro – el Barón du Samedi del vudú haitiano – se levanta, se tercia la guitarra al hombro, se saca el sombrero y deja sobre el féretro unas patas de gallo y una cresta roja, aún sangrantes. Sus acompañantes lo siguen y cada una saluda con la cabeza al ataúd al tiempo que le dan dos breves golpes con la palma de la mano. En medio de la desbandada general, cura incluido, el negro se acerca a mi hijo, que es el único que ha mantenido la calma y sigue en su sitio. Con el el sombrero contra el pecho, el Barón lo saluda respetuosamente con una venia y se pierde junto a las negras entre la niebla.

 

All gone.


Robert Johnson : el Diablo siempre cobra lo que es suyo…

– “¿Quién es el que toca?” – preguntó Keith Richards
– “El que canta y toca la guitarra es Robert Johnson”, respondió su amigo
– “Ya lo sé,…pero, ¿quién es el que toca la otra guitarra…?”
Dicen que le sucedió a Keith Richards en 1966 al escuchar por primera vez un disco de Robert Johnson, el hombre que hizo pacto con el demonio una noche en el cruce de caminos. Ofreció su alma a cambio de convertirse en el mejor guitarrista de blues que haya existido.
Nacido tal vez en 1911, hijo de madre separada y vuelta a casar – prostituta según algunas fuentes – abandonó el colegio desde muy niño, quedó viudo desde muy joven y se dedicó a la vagancia y a acompañar a los músicos de blues mayores y más experimentados en sus giras por los pueblos del Delta del Mississippi, probablemente como niño de los mandados.
En fin, parece que el ambiente de los bares y los músicos lo sedujo y quiso dedicarse al blues. Pero, era definitivamente negado para la música y se ganó las burlas de los verdaderos profesionales.
Desapareció de circulación un año – otros dicen que tres – pero volvió convertido en un guitarrista de excepción.
Algunos dicen que estuvo fuera mientras estuvo nuevamente casado, con una mujer mayor que lo mantuvo y por eso tuvo mucho tiempo para practicar hasta depurar su técnica. La leyenda dice que el Diablo le dio la habilidad a cambio de su alma, pacto realizado durante la noche en el cruce de las autopistas 41 y 69 en Clarksdale, Mississippi.

La fama lo llevó pronto a largas giras por el sur del país y a realizar dos sesiones de grabación en estudio (San Antonio, Texas, 23 al 27 de noviembre de 1936 y Dallas, Texas, 19 y 20 de junio de 1937) en que dejó 29 canciones en 42 grabaciones.
El dinero, el alcohol, las mujeres y la noche complementaron su fama de guitarrista y cantante y de tener pacto con el diablo. Dicen que a veces tocaba de espaldas al público, que desaparecía misteriosamente después de las presentaciones. Que hizo sus grabaciones en el estudio dando la espalda y frente a una esquina del muro, utilizando una vieja guitarra Gibson rota.
Su fama, el brillo de su talento, personalidad esquiva y encanto con las mujeres duraron ocho años. Es dudosa la fecha de su muerte: 13 de Agosto de 1938, en Greenwood, Carolina del Sur. Murió joven, 27 años, y también hay varias versiones. Apuñalado en una pelea, por una enfermedad venérea o por una neumonía. O, consecuente con su leyenda, envenenado por un marido celoso: un dueño de cantina que puso estricnina en la botella de whisky que le llevaron abierta…en alguna parte leí que “…antes de morir lo vieron cuatro días caminando en cuatro patas y aullando como un perro en su habitación…”. Tal vez, a los ocho años del pacto el Diablo vino a cobrar su precio.
Sea como sea, dejó 29 canciones, dos fotos y un legado que se convirtió en la base de lo que hoy conocemos como el blues moderno y el rock.

Y, en sus propias palabras, …”Early in the morning, when you knock at my door / early in the mornig, when you knock at my door / I said Hello Satan / I believe it’s time to go…”

Los dejo con su biografía en wikipedia y un breve e imperdible video con Crossroads: su propia versión de lo que pasó en el cruce de caminos, en este link : Open Culture.

Este es otro link a su video, en Newness:

http://www.nowness.com/day/2011/5/4/1439/robert-johnson-devilish-detail