El cura de mi colegio.

Por estos días la alta jerarquía de la Iglesia Católica de Chile está en el Vaticano, reunida por invitación – en realidad una orden – del Papa Francisco. El tema a tratar es el rol de los obispos y arzobispos en los delitos de pedofilia y abuso a niños cometidos por sacerdotes en Chile durante muchos años, ya sea por omisión, mirar hacia otro lado, proteger y encubrir, prácticas de matonaje a las víctimas que se atrevieron a hablar, etc.

En fin, no es mi propósito entrar a analizar este proceso o la pedofilia por los curas y sus alcances, sólo espero que les corten la cabeza a varios y que haya cambios. Mi reflexión va mas bien por el lado del recuerdo. Yo estudié entre los años 70 y mediados de los 80 en un colegio de curas en Concepción, solamente para hombres, el Instituto de Humanidades. Tal como se ve hoy, éramos pasto fresco para estos degenerados.

Sin embargo, en todos esos años, nunca supe o mi familia supo, de algún tipo de abuso de los curas hacia los niños. Visto desde hoy, en que se sabe que estos casos fueron mucho mas abundantes, extendidos y frecuentes de lo que uno se imagina – una práctica, mas que excepciones – creo que hay tres factores claves en haber “protegido” al colegio – y por ende a sus seguro servidor y compañeros – de haber caído en las garras de estos tipos.

Uno, la dependencia directa del colegio del Arzobispado de Concepción, lejos de las congregaciones. Había pocos curas: el Rector (mas conocido como “el cura”, que original!), un capellán permanente y uno que otro ayudante del capellán apoyando la Pastoral.

Dos, la administración bajo el rector era laica, profesores y profesoras comunes y corrientes ejerciendo la vicerrectoría, jefes de área, etc. Hasta la Pastoral tenía como cabeza un laico. Metido en la Iglesia y sus cuestiones, sí, pero laico al fin.

Tal vez estos dos factores son suficientes por si solos y bastan para tener un colegio sano y protegido. Pero el tercer factor también pone su sello y – digamos -hace una historia mas interesante.

El Rector, el padre Luis FV: era del otro equipo.

No se me entienda mal: era mas bien homofóbico. El padre Luis era mujeriego, amante del lujo, del dinero, los buenos autos, bien vestido. Hasta putero decían algunos. Dicen – lo he escuchado al menos de dos fuentes independientes – que una de sus mujeres le dejó como herencia una casa en Suiza o en Francia.

La historia cuenta que – muchos años después – el Arzobispado lo pilló en algunos entuertos financieros, cuando era rector de otro colegio y además presidía una fundación del Arzobispado. Y que para “enfriar” el escándalo – de varios millones – lo sacaron de circulación y lo llevaron al Arzobispado “dónde mis ojos te vean”.

Y también dicen que por esos días la Iglesia trató de igual forma otro asunto en otro colegio de Concepción, esta vez sí de abusos sexuales. De manera que los dos curas, que no se soportaban, estaban bajo el mismo techo. Me cuentan que cuando se encontraban frente a la entrada del Arzobispado se insultaban a grito limpio:

-“¡Cura ladrón!

-“¿A quién estás tratando de ladrón, cura maricón”?

-“¡Ven p’acá si sos tan hombre, mano larga!”

-“¡Mira quién habla de hombre, maraco!”

Y así. En plena Plaza de Armas de Concepción.

En fin.

Por el Padre Luis FV, alias “el cura” y por todos los sacerdotes bien hombrecitos, que los hay,

Escúchanos Señor, te rogamos.

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Tiempos difíciles…Viaje a la Edad Media (IV)

Como es tradición en Concepción al terminar la primavera, el Parque Ecuador cobija la Feria Medieval por el fin de semana. Está cada vez mas grande, con mejor producción y mas artesanos…como para pensar en instalar un stand el próximo año, tal vez con poleras impresas, autoeditar libros pequeños, trabajos de Yorka en fieltro o de mi hermana y cuñadas…¿por qué no?…

Por lo pronto, mi guerrero modela este nuevo diseño de yelmo, que seguro será furor en la próxima temporada de batallas…

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Filosofía I – Cobquecura, Febrero de 2018

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Flashback – The Police, Chile 1982

En Chile hay íconos permanentes, de toda la vida, como la cordillera, el mar, el 18 de Septiembre y el Festival de Viña del Mar en Febrero. Hace un par de días se cruzaron el Festival de Viña en el ambiente, una canción de Police que estaba escuchando y una noticia que leí en internet y volví a 1982.

Ese verano pasamos unas semanas junto a mi hermano en Santiago, en casa de mis primos. Era pleno Festival de Viña y ese año la gran atracción era el show de The Police, quienes habían pasado por Chile como parte de una gira mundial promocionando el álbum Ghost in the Machine. Una de las curiosidades only in Chile de esta presentación era que la prensa chilena – en general – no tenía la menor idea de quienes eran estos músicos que estaban sonando en todo el mundo ni menos que estaban ya cerca de de llegar a la cima de la fama, habiendo dado una sacudida a la música con esta mezcla de reggae, rock y jazz.

En fin, mediocridad de la prensa aparte, The Police se presentó en Viña la noche del día 19. Mi recuerdo viene del día 22. Habíamos salido en la mañana con mis primos y mi tía y veníamos de vuelta a la casa. En la radio del auto estaban tocando – como no – The Police y una de sus canciones mas “oreja”: De do do do, de da da da

Éramos cuatro niños, veníamos cantando el coro y cambiando la letra y mi tía venía riendo. Y la canción se interrumpe de repente y la radio, seguramente Cooperativa, anuncia noticia de último minuto. En un camino rural en las afueras de Santiago habían encontrado muerto a Tucapel Jiménez.

Mi tía se puso blanca como el papel; no recuerdo cómo o cuándo detuvo el auto y logró estacionarse. Ahí se puso a temblar.

Tucapel Jiménez era dirigente de los trabajadores, presidente de la asociación Nacional de Empleados Fiscales. Creo que en esos años aún no estaban  permitidos los sindicatos como tales. En el comienzo, apoyó el golpe militar y la Junta de Gobierno, pero ya a casi diez años, se había convertido en opositor motivado por la grave situación económica y por el avance sin frenos del proceso de liberalización de la economía que, a través de la privatización del sector público, hacía mas dura la situación de los empleados públicos. Sea por lo que fuere, alguien o algunos lo catalogaron como peligro para el régimen militar y de alguna parte salió la orden de matarlo. El día anterior, Tucapel Jiménez había salido en la mañana en el taxi que trabajaba para complementar su sueldo. En el camino subieron tres o cuatro hombres y le pidieron ir al camino a Lampa. Eran un comando de militares, oficiales y suboficiales del Ejército. Ya fuera de la vista, le dispararon a la cabeza con revólver. Para rematarlo, le cortaron el cuello y lo dejaron en el auto a la orilla del camino.

En esos años, mi tío era secretario ejecutivo de la Vicaría de la Solidaridad, el organismo con que la Iglesia Católica luchó contra las brutalidades del régimen. Por eso mi tía temblaba. Además del shock por el asesinato de una figura pública, la gente que estaba en aquel mundo oscuro ya sabía que si ya había un muerto, perfectamente en esos días podría haber mas.


2 de Noviembre – Primavera

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Lunes 25 de Septiembre…Funeral de mi mamá.

Ya. Tengo que escribirlo porque la memoria es frágil y en un  tiempo mas se me va a olvidar. Tengo que escribirlo porque se lo prometí a mis tías. Y tengo que hacerlo porque también es un recuerdo de su abuela para su nieto.

Mi mamá murió en la noche del domingo 24 de Septiembre, aproximadamente a las 2 de la mañana en la Clínica Universitaria. El velorio se hizo en la Parroquia San Agustín el mismo domingo, en que coincidió con la procesión de la Virgen del Carmen como patrona de Chile. Y la misa de funeral se hizo el lunes 25 en la misma parroquia. Terminamos la semana con una Misa de los Niños en el Santuario Shoenstatt de Montahue el domingo, en que fuimos todos los hijos, nietos y mi papá. El sacerdote siempre fue el Padre Juan Pablo, desde la extremaunción el Sábado 23 hasta la Misa de los Niños el Domingo.

Junto a mi cuñada organizamos la misa; a mediodía enviamos al padre una biografía de mi mamá y que fuimos afinando en la tarde por whatsapp, revisamos los roles en la ceremonia y repartimos los papeles. Como hijo mayor, mi rol sería dar la bienvenida, agradecer e invitar a ponerse de pie para recibir al cura. Las peticiones serían leídas por tres nietos – Benjamín, Almudena y Emilia – y dos queridas e incondicionales amigas de mi mamá, que nos acompañaron en todo momento. El salmo lo leería una nuera, en este caso mi mujer, y la lectura la haría mi cuñado Juan Pablo. Hablaría al final un hijo – mi hermano Juan Carlos -, una hermana – mi tía Eliana – y un sobrino, mi primo Guillermo. Junto al sacerdote, mi tío Enrique Palet oficiaría de diácono.

El féretro lo transportamos sus cuatro hijos, mi cuñado y mi tío René. Mi hermana saldría con mi papá. En el cementerio, mi segundo hermano, Eduardo, daría la bienvenida y hablaría unas palabras. Al final hablaría mi hermana, María Isabel.

Entonces, la bienvenida a la ceremonia. Tenía unas notas escritas a mano, pero las dejé a un lado e improvisé un poco.

“A nombre de la familia, les doy la bienvenida y les agradezco a todos por acompañarnos en este momento, les agradezco que nos hayan regalado parte de su tiempo.

Me voy a tomar la libertad de tomarme unos momentos para dirigirme a los nietos de la Luti…Benja, Tati, Juani, Emi, Bruno, Almu, Bea, Javi, Maca, Igna y Fran…les quiero contar qué estamos haciendo aquí hoy y porqué hay tanta gente junto a nosotros…

Quiero que piensen qué pasa cuando la familia va a viajar…ustedes ven a sus papás de allá para acá, guardando cosas, cerrando maletas, cargando el auto. Bajan cosas del auto, vuelven a abrir las maletas, sacan y ponen otras cosas. Hay otros detalles como cortar el gas y no dejar enchufada la plancha o dejar comida al gato…en fin, el tiempo pasa y los adultos no terminan nunca para poder partir de una vez.

Mientras mas lejos sea el viaje, mas demoran los preparativos y en esos casos, se agradece toda la ayuda que uno pueda recibir.

La abuelita, la Luti, va a partir a un viaje muy largo. Por eso está toda esta gente aquí, para ayudarnos con los preparativos. Lo que va a viajar es el espíritu de la la Luti, va a ir muy lejos y su cuerpo, que es como la casa, va a quedar aquí.

¿Y qué es el espíritu? El espíritu es algo que no se puede describir con facilidad, pero es el que te hace saber que cuándo se tiene miedo, es mejor hablar de tortas (*); pregúntenle por esa historia a sus tías abuelas, que también están aquí.

El espiritu es lo que sabe distinguir entre algo bien hecho o mal hecho, y si está mal, es el espíritu el que dice que hay que pegar un coscacho; pregúntenle por eso a sus papás y tíos. El espíritu es el que sabe que se puede dar amor con una torta de milhojas o un queque de plátano. El espíritu es el que disfruta una y otra vez con Sense & Sensibility.

Todo eso es el espíritu, es lo que hacía a la Luti ser ella. ¿Y para dónde viaja, hacia dónde va el espíritu?…eso lo iremos aprendiendo durante esta ceremonia, a eso lo llamamos fé.

 

Por favor, nos ponemos de pie para recibir al sacerdote…”

 

(*) Era de noche allá en Schwager, mi mamá y sus hermanos eran niños, tal como sus nietos son hoy. Y en la noche jugaban a contar historias de miedo…hasta que alguno decía “ya, no hablemos más de esto, hablemos de tortas mejor…”

 


Cumpleaños 49. En espera.

En fin. Hoy cumplo cuarenta y nueve años. Debiera ser un día feliz con los míos, pero está teñido con dolor y ya algo de resignación. Mi mamá está en sus últimos días, Don CA la tomó ya fuerte. Ayer debimos hospitalizarla, pero pese al tratamiento de apoyo – suero, nutrición, analgésicos – hoy no vemos que repunte y sus médicos ya empiezan a tomar distancia. Está bien, ahora claramente es otro el proceso y se trata de mantenerla por mientras lo mas confortable posible.

Creo que su último día mas o menos lúcido fue entre el lunes y martes, cuando me quedé a acompañarla para que mi hermana pudiera descansar un poco y también salir con su familia. Al irme, me felicitó por los cuidados y me puso nota siete. Fue duro, muchos sentimientos se ponen el ropaje de recuerdos y tratan de entrar a la cabeza. No los dejé para poder concentrarme en mi función y ser lo más útil que pudiera. Como le dije a mi tía Maru ayer, ya llegará el momento de llorar, aún no.

Mientras duerme, espero que en el sueño sea feliz. No me cabe duda que pronto se encontrará ahí con sus padres, tíos y gente querida que la está esperando.

Por mientras, esperaremos. Mis hermanos se han estado turnando desde ayer en la clínica, de a poco han ido llegando mis  tías y primos. Pese a todo, creo que hoy igual va a ser un buen día con los míos. Creo que lo que siento es difícil de escribir, pero esta mañana me acordé de esta canción que puede que lo exprese mejor.