Orgullo. Marillion Weekend Chile Mayo 2017.

Hace unos días, repasando para la prueba de Inglés (cuarto año básico), encontramos en el libro de José Tomás el siguiente ejercicio:

  • “Papi…¿cómo se llama el cantante de la banda que me gusta…la de la canción del invierno en Inglaterra…?:

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Se refiere a esta canción, es de casi treinta años atrás, pero es muy actual en estos días, en que ya estpan comenzando a florecer los aromos, dos meses antes:

Y aquí la otra favorita:

La banda estuvo en Chile el fin de semana pasado; fue el primer Marillion Weekend en Sudamérica. Tres noches en Santiago; en la fan page dice que se fueron felices, con mucho pisco sour y muchas horas de filmación para un DVD. En fin, sobre Marillion hay mucho escrito (*); sólo escribí este post por orgullo paterno, por llevar a mi hijo por la senda del buen gusto.

(*) Hasta yo mismo tiempo atrás

Bonus track

No puedo dejar de mencionar el Swap the Band en el show. Primero, la generosidad de la banda al compartir el escenario con fans – músicos y la humildad de dejarlos tocar junto con ellos algunas de las canciones más conocidas, los éxitos seguros. Y, el talento, desplante y actitud profesional de quienes subieron al escenario a cumplir un sueño.

Por Marillion, por sus músicos invitados y por todos los fans, salud! Con ustedes, Swap the Band Marillion Weekend Chile May 2017:

 

 

 

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Welcome back my friends, to the show that never ends…

Visto en el facebook de Ultimate Classic Rock5361_1053407874732582_6494738539217620341_n


Iron Maiden en Chile (II). Déja vú: 30 años. …

Un déja vú a propósito del concierto de Iron Maiden en Chile el viernes. Debo escribirlo ahora, porque son justo 30 años.

Primero, el contexto. En esos días, ser adolescente y declararse metalero era visto como algo “raro”, mas o menos marginal o indicador de desadaptado social. Un poco herencia de la mala fama de los jóvenes que se declararon rockeros en los setenta, fumando marihuana escuchando Pink Floyd – los mas tranquilos y para adentro – y arriba de una moto los que escuchaban a Led Zeppelin y Deep Purple (que, además, andaban con las mujeres mas guapas). O sea: ¿quién no tuvo en la niñez un primo mayor marihuanero, pero que sabía un kilo de música y tenia buenos discos?

En fin.  Muchos de los que lean esto lo comprenderán perfectamente, porque pasó en todas partes:. AC/DC, Iron Maiden, Judas, Ozzy: ¿qué es ese ruido?, semilla del mal, adoradores del demonio, …¿porqué mejor no van a fiestas y escuchan a Madonna (holidays, it’s a time for celebrate…)?

Segundo, el personaje. Fernando Gonzalez era compañero mío en el colegio. Excelente alumno, egresó con el promedio mas alto de la generación 1985. (6,7; yo salí con 6,4; mi cuñado en un futuro lejano con 6,2). Estudió Ingeniería Civil Metalúrgica (glup!), Premio Universidad, se ha desempeñado brillantemente a lo largo de su carrera. Un cráneo, pero muy buen gallo. No ha cambiado.

Tercero. La fecha. Marzo de 1986. Treinta años atrás.

Cuarto. El dónde. Foro de la Universidad de Concepción. Eran, literalmente, nuestros primeros dias de Universidad, una o dos semanas máximo. Como éramos compañeros de colegio, los que entramos ese año a Ingeniería en Plan Común íbamos siempre juntos. Yo iba feliz porque me había conseguido prestados los dos cassettes del álbum Live After Death (grabados nada menos que del disco!) y no iba prestando mucha atención a lo que hablaba Fernando de la clase de Cálculo I.

Bueno. Como dije, Fernando siempre ha sido una máquina para los números. Pero ese día, al verme distraído, hace el peor pronóstico matemático de su vida. Picado por que no le prestaba atención me dice “Chico, huevón, si un día viene Iron Maiden a Chile, estarías solo en el estadio…”

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Créditos: Powermetal.cl

 

 


Maiden en Chile y el alquimista de las teclas. Keith Emerson.

No esperaba escribir tan pronto, tenía en mente otros temas, pero here I go again. Vamos.

Esta noche, Iron Maiden nuevamente toca en Santiago, la banda que me ha acompañado toda la vida…momentos buenos y momentos malos, los amigos de Eddie están ahí

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La banda es muy querida en Chile y el cariño es recíproco; hay símbolos como cuando la presión de la Iglesia Católica al naciente gobierno democrático de la Concertación les impidió tocar en su primera visita a Chile en 1992 acusados de satánicos y nefasta influencia para la juventud (auch!), la foto de Bruce Dickinson con un avión LAN Chile de fondo que está en el booklet del álbum A Real Live One, el DVD Live at Santiago de Chile, los mensajes de apoyo hace seis años para el terremoto, los ocho shows incluido el de esta noche…

Y, como muestra del cariño chileno:una micro común y corriente, el recorrido 103, hacia el  Estadio Nacional en Ñuñoa

Micro Maiden

o el Tweeter de Carabineros – la Policía chilena – con sus recomendaciones para el concierto:

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Eso está pasando ahora en Santiago…por mientras, a los que no pudimos viajar, Radio Futuro, la Radio del Rock, está transmitiendo en vivo por internet...I sometimes feel a liile strange, Chile! in the dark....y la gente acoplada a la música….es para poner los pelos de punta

Up the Irons!

Pero, a la emoción que recorrre a todo aquel que lleve el número de la bestia en las venas, que espere resucitar como Benjamin Breeg y sabe que los dos minutos para la medianoche algún día van a llegar, debe primar el tributo y el recuerdo para la leyenda, el alquimista de las teclas, que ahora es bienvenido al show que nunca termina.

Ladies and gentlemen, una fanfarria para un hombre común, Keith Emerson…

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Intermezzo: mis amigos en la música. Cowon, Fiio, Bose.

“When I was young,

it seemed that life was so wonderful…”

(Supertramp)

No. O sea, sí.

Como sea. Cuando era mas joven, hace tiempo, allá soltero en la prehistoria, en el siglo pasado, una de las cosas que hice con mis primeros sueldos fue comprar por partes un equipo de música como debía ser: amplificador, deck y lector de CD de doble bandeja, todo Pioneer. Parlantes de tres vías Pioneer también y, mas adelante, un par de parlantes de dos vías JVC complementarios.

Y a comprar música, uno o dos CD cada mes. Iba al centro a la desaparecida Melodía los sábados a mediodía y revolvía las estanterías hasta encontrar y salir con algo. Muchas veces el Neurótico – el dueño – abría CD’s nuevos para escucharlos ahí mismo, sin compromiso. Sabía que igual yo iba a picar con algo. Le decíamos el Neurótico porque no pescaba a la gente que le preguntaba por música que a él no le gustara. Se hacía el sordo y los mandaba a otro lado.

Pasó el tiempo y la década de los 90 y ya no compraba tanta música; al trabajar ya va quedando menos tiempo. Hasta que a fines de 1999 me fui a trabajar a Santiago y a vivir solo (al fin!). Bueno. Después de un par de meses en Santiago, ya instalado en un departamento, mi amigo Nelson me ayudó a llevar mis cosas desde Concepción: mi colección de CD’s, mi equipo Pioneer y mi televisor Sony de 28″. Livianito. Todavía me duele la espalda de cuando tuve que levantarlo para acomodarlo en el mueble.

Ah, si. También llevé ropa.

En fin. Departamento, equipo de música, parlantes y muchos metros de cable. No es que el departamento fuese grande, sino que hubo que enrollar y acomodar el sobrante detrás de los parlantes. Prueba de sonido: The Number of the Beast. Perfecto.

Entonces me casé, volvimos a Concepción y las cosas mas o menos suceden así: no tenemos tanto espacio / donde vas a poner esto / no caben los parlantes / nació José Tomás / va a revolver todos los CD, mejor guardarlos / y en algún punto falló el control de volumen del amplificador y yo no tenía un cinco para mandarlo a arreglar / y le regalé el equipo completo a mi hermano Sergio / y hasta ahí no mas llegamos. I’ve loved these days.

Por todo lo anterior, en apretada síntesis, hace ya unos tres años me hice minimalista y decidí volver a la música y me compré un reproductor portátil Cowon X7. Si buscan sobre él, encontrarán en las reseñas que es un ladrillo feo, la pantalla no es muy buena para ver videos, el software de interfaz es horrible y lento, y que los reproductores dedicados son equipos superados en prestaciones por los celulares. Cierto todo eso.

Pero, y vuelvo a decir pero.

Pero, es un ladrillo con 160 Gb de memoria. Su batería dura días. Lee MP3, WAV, APE, OGG y FLAC. Y, lo principal, el sonido, su objetivo y misión principal, es espectacular. Y en eso también van a coincidir todas las reseñas. El software y hardware están dedicados al audio, todo lo demás es accesorio. Son equipos para gente que le gusta la música. Geeks, applemaníacos, androides y aficionados diletantes varios, abstenerse.

Como es natural, al principio lo llené (es un decir: sobra memoria) con mis CD’s traspasados a MP3 y el resto son descargas de nosedonde-mule por ahí. Para viajar al trabajo en bus – una hora de ida y otra de vuelta todos los días, por tres años – está bien: necesitaba cantidad y mucha variedad. Hoy, ya con el trabajo mas estable y cerca de la casa, nuevamente busco calidad para escuchar música tranquilo un rato en la noche, por lo que estoy nuevamente copiando los CD (si: la misma colección noventera y ahora está creciendo de nuevo!) ahora en formato FLAC. Si un CD en MP3 a, digamos algo ya decente, 192 kbps pesa 110 Mb, en FLAC pesa tranquilamente 400 Mb.

Con paciencia, como era antes. Un CD a la semana. Para escucharlo tranquilo y con calma.

Y, para complementar el sonido del Cowon + FLAC (y porque a los hombres nos encantan los juguetes), hace poco compré un amplificador de audífonos Fiio E11K y encontré en oferta un par de audífonos Bose OE2. Al fin, desde que mi recordado Pioneer pasó a mejor vida, ha vuelto la música.

El lote de juguetes se ve mas o menos así:

Fiio K11 + Bose OE2 + Cowon X7 (parece fórmula química)

Fiio K11 + Bose OE2 + Cowon X7 (parece fórmula química)

Moraleja. Puedes cambiar una catedral por una pequeña capilla. Pero no dejes de rezar.

“Turn it on – aha…

turn it on, turn it on again…”

(Genesis; cantaba un tal Phil Collins)


Feliz cumpleaños, Kayleigh…

Y era 1987, 1988 y ya estábamos en segundo o tercero de la Universidad. Ya no solo nos juntábamos con nuestros compañeros de promoción o del colegio, sino que ya ampliábamos nuestros círculos y conocíamos mas gente. Estábamos creciendo y el mundo era mas grande.

Una de las claves o códigos posibles para moverse entre esos mundos era la música, otra era la bohemia. Descubrir que había otras personas que también habían escuchado lo mismo que tu y que también habían sentido un click por dentro. Y que podíamos conversar durante horas, vaciando botellas de vino o cerveza o piscola.

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El 17 de Junio de 1985, cuando en Berlín aún había un muro y el rock progresivo había sido desahuciado, Marillion publicó su tercer disco, su obra maestra, el álbum conceptual Misplaced Childhood. De él, ya la radio había tomado sus singles, Kayleigh y Lavender, que incluso sonaban en las discos (en la sección de música lenta!). De hecho, era común escuchar un “ay, me encanta esa canción!” al sonar los primeros acordes.

Pero, algunos ya sabíamos que Marillion era mucho mas que una banda de un par de canciones casi pop lentas. Habíamos escuchado sus discos, leído una y otra vez sus letras y habiamos entendido que era poesía pura que te hablaba directo a la vena. Es un poco como debieron ser los poetas malditos franceses, pero con música de Genesis y Maiden.

Y, en este nuevo mundo que estábamos descubriendo, y como profecía anunciada, vinieron las Kayleigh a partirnos el corazón.

No creo estar solo en esto. Hace tiempo leí en alguna pagina o blog que no logro encontrar ahora que Marillion no es una banda. Es un sentimiento. Que, dondequiera que vayas, si vas con una polera con su logo, no te faltará compañía para conversar una botella de vino.

Por las Kayleigh que siempre serán jóvenes y por los corazones que rompieron y romperán, por los que aun son y nunca dejarán de ser niños por dentro, por Marillion y los treinta años de Misplaced Childhood,

Salud.

Y gracias.


Proverbio del Cáucaso: Kalashnikov

“El hombre optimista aprende inglés.

El pesimista aprende ruso.

El previsor aprende chino.

Y el hombre prudente aprende Kalashnikov”

Leí este proverbio hace mas de diez años, cuando alguna vez estuve suscrito a la revista The Atlantic (una de las mejores revistas que he conocido). Desde esa época viene además mi gusto por la obra de músicos como Goran Bregovic y Emir Kusturica en cine y con la No Smoking Orchestra…

Ladies and gentlemen, el Kalashnikov de Bregovic, de la película Undreground

Y, en estos tiempos en que el futuro es una zona gris, ¿qué idioma deberemos aprender?