Historias de familia (II). Mi abuelo, Carlos Gacitúa Orellana.

P1070861El de la fila superior, al medio, es mi abuelo paterno, Carlos Gacitúa Orellana, en la Escuela Naval como aspirante a oficial de la Armada de Chile. La foto no tiene fecha, está montada sobre un cartón a manera de marco y su reverso está roto, como si hubiese tenido un papel pegado que fue desprendido. Sin embargo, hay otra foto, similar a esta, pero mas desteñida, con cinco marinos, uno de ellos también mi abuelo. No puedo distinguir si los otros también aparecen en esta primera imagen. Elegí esta por que está mas nítida.

En el reverso de la segunda foto aparecen manuscritos cuatro nombres: Sebás Aranda R., Juan B. Lorca, Vicente Recabarren y Alfonso de la Fuente. Debe de ser letra de mi abuelo, ya que él, el quinto, no se menciona. Al centro del reverso y en diagonal está su firma y la fecha X-21, Octubre de 1921. El resto del reverso tiene garabatos en lápiz mina que tratan de imitar la firma -claramente es letra de niño, quizás mi padre o quizás yo.

Mi abuelo no llegó a hacer carrera en la Armada. Uno de los tantos alzamientos o sublevaciones militares a principios del siglo pasado- Chile no tiene un pasado tan traquilo como el que nos enseñaron – fue encabezado por la Armada y perdió, ya que el Gobierno – o el Parlamento, no sé – fue apoyado por el Ejército. Entonces, inevitablemente vino la represión y todos los marinos pasaron muy mal rato. Asumo que los oficiales jóvenes serían buscados para “conversar” un rato y dejarlos huéspedes del Ejército un tiempo mas o menos largo, mientras los Tribunales de Guerra resolvían los hechos o decidían quien pagaba el pato.

Hasta ahí llegó la carrera naval del aspirante a oficial Carlos Gacitúa. Advertidos por la gente del puerto que estaban deteniendo a los marinos, junto a varios de sus compañeros tomó el tren hacia el sur, hacia Chillán y San Carlos. Pero, era fijo que al llegar a Santiago el tren sería revisado por la policía y/o los militares, buscando sublevados. Entonces, los pasajeros del tren, sobre todo las mujeres de pueblo, se compadecieron de esos uniformados, jóvenes poco mas que niños y les dieron de las ropas de sus hijos y maridos. Así, a Santiago no llegó ningún marino en ese tren. Cobijados y protegidos por la gente, todos siguieron su camino hacia sus ciudades y pueblos. Así pudo también nacer mi padre en 1936, hijo único.

Yo no alcancé a conocerlo; murió en 1966, un par de años antes de nacer yo. Esa estampa – parecía actor de cine, según mis tías, las hermanas de mi madre – no la tengo ni tampoco mis hermanos. Pero, creo que entre los bisnientos de Carlos Gacitúa, entre ellos cinco hombres, mi hijo José Tomás y un par de primos van para allá.

Como dicen, lo que se hereda no se hurta.

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2 comentarios on “Historias de familia (II). Mi abuelo, Carlos Gacitúa Orellana.”

  1. biblioteca62 dice:

    ¡Una historia realmente interesante y pintoresca! Gracias por compartir 😀 Saludos.

  2. biblioteca62 dice:

    ¡Hola, Wichiluca! Quería comunicarte que te he nominado para el premio Versatile Blogger Award. Me encanta poder retribuir con este reconocimiento, los gratos momentos que he pasado visitando los blogs de mis amigos. Si te gusta, pásate por “casa” y te llevas el banner del premio. Ahí también encontrarás los enlaces para visitar otros estupendos blogs. ¡Enhorabuena! 😀
    Un abrazo. Sara


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