Intermezzo: mis amigos en la música. Cowon, Fiio, Bose.

“When I was young,

it seemed that life was so wonderful…”

(Supertramp)

No. O sea, sí.

Como sea. Cuando era mas joven, hace tiempo, allá soltero en la prehistoria, en el siglo pasado, una de las cosas que hice con mis primeros sueldos fue comprar por partes un equipo de música como debía ser: amplificador, deck y lector de CD de doble bandeja, todo Pioneer. Parlantes de tres vías Pioneer también y, mas adelante, un par de parlantes de dos vías JVC complementarios.

Y a comprar música, uno o dos CD cada mes. Iba al centro a la desaparecida Melodía los sábados a mediodía y revolvía las estanterías hasta encontrar y salir con algo. Muchas veces el Neurótico – el dueño – abría CD’s nuevos para escucharlos ahí mismo, sin compromiso. Sabía que igual yo iba a picar con algo. Le decíamos el Neurótico porque no pescaba a la gente que le preguntaba por música que a él no le gustara. Se hacía el sordo y los mandaba a otro lado.

Pasó el tiempo y la década de los 90 y ya no compraba tanta música; al trabajar ya va quedando menos tiempo. Hasta que a fines de 1999 me fui a trabajar a Santiago y a vivir solo (al fin!). Bueno. Después de un par de meses en Santiago, ya instalado en un departamento, mi amigo Nelson me ayudó a llevar mis cosas desde Concepción: mi colección de CD’s, mi equipo Pioneer y mi televisor Sony de 28″. Livianito. Todavía me duele la espalda de cuando tuve que levantarlo para acomodarlo en el mueble.

Ah, si. También llevé ropa.

En fin. Departamento, equipo de música, parlantes y muchos metros de cable. No es que el departamento fuese grande, sino que hubo que enrollar y acomodar el sobrante detrás de los parlantes. Prueba de sonido: The Number of the Beast. Perfecto.

Entonces me casé, volvimos a Concepción y las cosas mas o menos suceden así: no tenemos tanto espacio / donde vas a poner esto / no caben los parlantes / nació José Tomás / va a revolver todos los CD, mejor guardarlos / y en algún punto falló el control de volumen del amplificador y yo no tenía un cinco para mandarlo a arreglar / y le regalé el equipo completo a mi hermano Sergio / y hasta ahí no mas llegamos. I’ve loved these days.

Por todo lo anterior, en apretada síntesis, hace ya unos tres años me hice minimalista y decidí volver a la música y me compré un reproductor portátil Cowon X7. Si buscan sobre él, encontrarán en las reseñas que es un ladrillo feo, la pantalla no es muy buena para ver videos, el software de interfaz es horrible y lento, y que los reproductores dedicados son equipos superados en prestaciones por los celulares. Cierto todo eso.

Pero, y vuelvo a decir pero.

Pero, es un ladrillo con 160 Gb de memoria. Su batería dura días. Lee MP3, WAV, APE, OGG y FLAC. Y, lo principal, el sonido, su objetivo y misión principal, es espectacular. Y en eso también van a coincidir todas las reseñas. El software y hardware están dedicados al audio, todo lo demás es accesorio. Son equipos para gente que le gusta la música. Geeks, applemaníacos, androides y aficionados diletantes varios, abstenerse.

Como es natural, al principio lo llené (es un decir: sobra memoria) con mis CD’s traspasados a MP3 y el resto son descargas de nosedonde-mule por ahí. Para viajar al trabajo en bus – una hora de ida y otra de vuelta todos los días, por tres años – está bien: necesitaba cantidad y mucha variedad. Hoy, ya con el trabajo mas estable y cerca de la casa, nuevamente busco calidad para escuchar música tranquilo un rato en la noche, por lo que estoy nuevamente copiando los CD (si: la misma colección noventera y ahora está creciendo de nuevo!) ahora en formato FLAC. Si un CD en MP3 a, digamos algo ya decente, 192 kbps pesa 110 Mb, en FLAC pesa tranquilamente 400 Mb.

Con paciencia, como era antes. Un CD a la semana. Para escucharlo tranquilo y con calma.

Y, para complementar el sonido del Cowon + FLAC (y porque a los hombres nos encantan los juguetes), hace poco compré un amplificador de audífonos Fiio E11K y encontré en oferta un par de audífonos Bose OE2. Al fin, desde que mi recordado Pioneer pasó a mejor vida, ha vuelto la música.

El lote de juguetes se ve mas o menos así:

Fiio K11 + Bose OE2 + Cowon X7 (parece fórmula química)

Fiio K11 + Bose OE2 + Cowon X7 (parece fórmula química)

Moraleja. Puedes cambiar una catedral por una pequeña capilla. Pero no dejes de rezar.

“Turn it on – aha…

turn it on, turn it on again…”

(Genesis; cantaba un tal Phil Collins)

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2 comentarios on “Intermezzo: mis amigos en la música. Cowon, Fiio, Bose.”

  1. biblioteca62 dice:

    Me encantó esta entrada! Y la moraleja! Saludos 🙂


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