El artesano de arcos

Arco: Arma impulsora que se utiliza para disparar flechas sobre un blanco distante.

Dong Woo es un adolescente coreano, vive en Seúl, y en Febrero del año 2013 tenía quince años. En esa fecha se presentó en una charla TED con un público angloparlante. Ahí, en inglés,  contó sobre su pasión: fabricar arcos de madera.

La introducción de TED nos dice “Sus padres no lo dejaban jugar video juegos, así que Dong Woo tuvo que inventarse otras formas de entretenimiento, dentro o fuera de su departamento. Primero, estudió a las arañas y sus técnicas de cacería durante tres años, recreando su hábitat en su habitación. Después, Dong salió a recoger ramas caídas para convertirlas en arcos…”

(Había preparado una traducción, pero, al momento de publicar este post, ya estaba disponible en el video)

Dejando de lado algún grado de nerviosismo que muestra durante la presentación (no olvidemos que la lengua nativa es el coreano), y una brecha que debe ser cultural, ya que no logra transmitir su emoción al público, creo que falta dar un marco para entender que, dentro del sistema educativo coreano, Dong Woo debe ser algo parecido a un marciano…

Entre los muchos comentarios a la charla, hay tres que creo que resumen mis impresiones:

“Él entrega un comentario sobre la sociedad coreana, específicamente sobre su sistema educativo. Él es crítico, ya que en el nivel de escuela superior, la educación se concentra en lenguaje coreano, inglés y matemáticas; no se le da importancia al estudio de la historia de Corea. También enfatiza la importancia de la reflexión y de la contemplación del mundo a nuestro alrededor. Pero sobre todo, su metáfora sobre el arco nos emplaza a valorar a las personas por qué y quienes son, de acuerdo a la contribución que pueden hacer a la armonía social, más que juzgar de acuerdo a rígidas normas sociales”

“El confeccionar cualquier tipo de arco requiere conocimiento y dedicación, habilidad manual y entender sobre los materiales y el diseño. El hacer un arco compuesto como el suyo muestra una tremenda dedicación y maestría y requiere horas y horas de pensar y trabajar artesanalmente. Lamentablemente, muchos de nuestros niños ya no tienen la oportunidad de desarrollar estas habilidades tan básicas para los humanos, como es el usar herramientas. Muchas de nuestras horas de clases en taller han sido recortadas y ya no se consideran una habilidad importante, como debiera ser. Trabajar con nuestras manos y nuestra mente en armonía es una tradición que no debemos perder”

Una de las críticas que leí fue que Dong Woo estuviera inventando nuevamente la rueda; que en realidad, no había ningún aporte. Sobre esto: “Estás reinventando la rueda, chico, pero te envío toda la energía. Somos una especie que depende de la tecnología y es maravilloso cuando nos podemos poner manos a la obra y sentir la satisfacción que viene junto a nuestra creatividad. Exprésate a ti mismo a través de tu trabajo en todos lo que emprendas y estoy seguro que harás una contribución en esta aventura compartida que es la vida”

En lo personal, admiro la paciencia, el trabajo invertido y la pasión que muestra. Me encantaría tener ese nivel de dedicación. O que mi hijo la tuviera. Y también me gustaría tener un arco. 314px-Manchuguard 800px-Mōko_Shūrai_Ekotoba

 

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