Ganbaru Nihon

Van siete días desde el terremoto – tsunami en Sendai. Vemos las labores de rescate entre la nieve y los esfuezos por enfriar y controlar los reactores dañados de Fukushima. 180 operadores – héroes dentro de la central, mas el apoyo de helicópteros y camiones con cañones lanza agua. Hordas de extranjeros esperando vuelo para abandonar Japón y diez millones de perosnas a oscuras en Tokio.

Dice la prensa que no se ven saqueos, desmanes, histeria y pánico en las calles. Mas bien se ve un espíritu de tranquilidad y colaboración para al menos, no hacer más difíciles las cosas al resto y ayudar en lo posible. Por ejemplo, no malgastando la energía eléctrica. Haciendo inmensas filas para llenar un bidón de agua. Y volviendo a hacer la fila para llenar otro envase. (¿Cómo lo hicimos acá, con nuestro terremoto?. Sálvese quien pueda y el resto no me importa)

Leo en La Tercera y El Páis artículos sobre el ser japonés. Hablan sobre la forma de ser colectiva que se ha desarrollado por cientos de años, vinculada al trabajo en los arrozales; en que el individuo es solo un aporte para el bienestar colectivo. Es el espíritu de sacrificio por tu país, por tu gente, por tu honor, que están mostrando los operadores de Fukushima, que, muy probablemente, no sobrevivirán a la radiación, aunque tengan éxito.

En otro diario, leo que no se ha visto a japoneses llorando. Se dice que es su cultura. Que es la forma de subordinarse al bienestar mayor, tratando de no molestar u ofender a los demás con sentimientos propios. Las emociones y el dolor pueden importunar o aumentar el dolor de otros y por eso, por respeto al prójimo, deben guardarse.

Puede que sí, puede que no. El que no se haya visto dolor en las calles no implica que no exista o que todavía no se vea. Son centenas de miles de personas con sus casas destruidas, buscando a sus familias y tratando de rescatar sus cosas entre las ruinas, pasando frío y hambre. Lo que si es seguro es que el pueblo japonés es hijo del rigor, del feudalismo, del trabajo en los arrozales y sumisión al señor feudal, es sobreviviente de una feroz guerra, de dos bombas atómicas, de terremotos, tsunamis y crisis económicas. Y también es seguro que va a salir adelante.

Ganbaru Nihon!

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